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De la evolución y las variaciones transculturales de la homosexualidad masculina

Por Dennis Werner

Traducción de Sobre a evolução o vairaçãoo cultural na homossexualidade masculina Joana Maria Pedro y Miriam Pillar Grossa (orgs). Masculino, Femenino Plural, Florianópolis, ed. Mulheres, págs. 99-129, 1998.


RESUMEN

Las comparaciones efectuadas entre las diferentes especies de primates sugieren que la homosexualidad masculina evolucionó a la par que la cooperación entre machos, que pasó por diferentes estadios, a saber: 1) marcado de territorios; 2) marcado de machos sumisos mediante los mecanismos utilizados previamente para el marcado de territorios; 3) establecimiento de alianzas mediante gestos recíprocos de dominación y sumisión. Entre los humanos, los varones homosexuales exclusivamente se hallan en el extremo de la sumisión total de un continuo de una personalidad dominante/sumisa. Los individuos de los dos extremos de este continuo no se reproducen, puesto que a) los dominantes extremos fallecen en sus luchas y b) los sumisos extremos no intentan reproducirse. No obstante, debido a la ventaja selectiva de los individuos con genes de dominación y de sumisión, siguen dándose individuos de ambos extremos, según establecen las leyes de Mendel. La investigación psicológica sobre las características de los homosexuales varones y sobre las actitudes sociales hacia los homosexuales confirman las predicciones de esta teoría.


Biología, psicología y antropología

Como base para el argumento evolucionista, precisaremos una breve revisión de los hallazgos de la Biología, la Psicología y la Antropología en materia de homosexualidad masculina.


Estudios biológicos

Los estudios biológicos han documentado diferencias entre los varones homo y heterosexuales en lo relativo a la exposición a hormonas prenatales (LeVay 1994; Reinisch et a. 1991), estructuras cerebrales (LeVay 1994), marcadores genéticos (Hamer et al. 1993) y posiblemente otras características tales como los patrones de las huellas dactilares (véase Downtown 1995 en lo relativo a un estudio de la universidad de Ontario occidental), relacionadas posiblemente con la exposición a la testosterona (Jamison et. Al, 1993). Por añadidura, los muchachos afeminados (que muestran una marcada tendencia a convertirse en adultos homosexuales) resultan más atractivos que otros muchachos (Zucker et al. 1993), lo que encaja con la constatación de Green (1987) de que los padres de los muchachos afeminados los juzgaban más "bellos" que a sus otros hijos.


Estudios psicológicos

El estudio más completos y detallados realizado hasta la fecha en materia de relaciones sexuales y homosexualidad es el de Green (1987), una comparación desarrollada a lo largo de quince años entre muchachos masculinos y afeminados, que empieza con muchachos de entre cuatro y doce años de edad y sigue hasta su vida adulta. Se entrevistó regularmente a estos muchachos y a sus padres durante este tiempo, realizándose igualmente tests psicológicos en momentos concretos. De los treinta muchachos afeminados estudiados durante este periodo y que llegaron a tener experiencias sexuales, veinticuatro fueron "homosexuales, más que marginalmente" al llegar a la edad adulta. De los veinticinco "masculinos, sólo uno llegó a esa categoría como adulto. Muchos de los niños afeminados fueron objeto de terapias conductistas u otras durante su niñez, sin que ninguna de ellas tuviese, aparentemente, efecto alguno sobre sus comportamientos o deseos homosexuales posteriores. Por añadidura, después de prestar una gran atención al papel de los padres, ni Green ni otros (Greenstein, 1966; Siegelman, 1974; Green, 1987) hallaron demasiadas pruebas a favor de esa tesis.


Estudios antropológicos

Muchos antropólogos se sienten, en cierta medida, frustrados por el trabajo en materia psicológica sobre la homosexualidad masculina porque éste tiene presente en muy escasa medida las variaciones transculturales en las relaciones hombre-hombre. Esta variación es tan grande que resulta incluso imposible definir la homosexualidad válidamente en el ámbito transcultural. Resulta incluso ridículo hallar causas de la homosexualidad que resulten válidas desde una perspectiva transcultural. Por ejemplo, Dickemann (1993) cita el caso de la homosexualidad en la Europa medieval. Arguye que en la época de Carlomagno los padres simplemente decidían que el último hijo se haría homosexual, una decisión que los hijos, según parece, acataban activamente. Cuando consideramos culturas más "exóticas" aun, como Nueva Guinea (Herd 1993, Nelly 1974), la arbitrariedad de las definiciones culturales de la homosexualidad resultan aún más claras. En sociedades tales como las de Sambia o Etoro, todos los varones jóvenes debían tener relaciones con varones adultos. Es más, se creía que la madurez resultaría imposible a menos que recibiesen semen de los varones adultos. Entre los Etoro, las relaciones sexuales eran tabúes la mayor parte del año, aunque se fomentaban constantemente las relaciones homosexuales.


Teorías sobre homosexualidad y evolucionismo

Como con todas las teorías evolucionistas, hay dos preguntas que es preciso responder en primer lugar para explicar la homosexualidad. En primer lugar, hemos de justificar en qué medida pueden sobrevivir las orientaciones homosexuales o reproducirse a la vista de las presiones de la selección. Nos referimos aquí a la pregunta de la adaptación. En segundo lugar, cualquier explicación evolucionista ha de justificar también cómo puede haberse producido un rasgo determinado que no puede haber surgido de la nada pero que ha de tener un pasado. Y hablamos aquí de la pregunta de la estructura. Examinaré separadamente cada una de estas preguntas.


Adaptación biológica y homosexualidad masculina

Existen como mínimo tres niveles diferentes en los que podemos contemplar la homosexualidad como adaptativa y cada uno de ellos tiene sus propias implicaciones en cuanto a cómo pervive la homosexualidad entre los humanos. En un nivel más concreto, podríamos aceptar la existencia de diferencias genéticas entre homosexuales y heterosexuales, a lo que llamaremos "el nivel genético". Algunos estudios biológicos parecen apoyar esta tesis. En un nivel más "abstracto" podríamos asumir que homosexuales y heterosexuales tenemos los mismos genes pero que, durante la ontogenia, determinados "programas" genéticamente universales, se "ponen en marcha" o "se desconectan" dependiendo de influencias medioambientales. Así, puede haber personas con los mismos genotipos pero que éstos produzcan a su vez diferentes fenotipos en situaciones diferentes, lo que se denomina nivel "epigenético". Muchas teorías (incluidas las ideas freudianas) sobre las dinámicas psicológicas subyacentes a la homosexualidad son de este tipo. En el nivel más abstracto, la homosexualidad podría carecer de diferencias genéticas o de programas genéticos universales determinados por la ontogenia. En vez de eso, la homosexualidad puede ser objeto de determinación cultural a través de procesos carentes totalmente de influencias genéticas. Según Dawkins (1976), esto se llama nivel "mémico"


Estructuras biológicas y homosexualidad masculina

Muchos evolucionistas (Gould, 1977; Rieppel, 1992; Reichholf, 1992; Antinucci, 1990) han manifestado su descontento por el excesivo interés de los sociobiologistas por la selección natural en detrimento de lo relativo a la estructura biológica. Según estos autores, los sociobiologistas tienen un enfoque demasiado "atomístico" sobre la evolución y parecería que sostienen que determinados rasgos biológicos pueden evolucionar por sí mismos, con independencia de las limitaciones estructurales de diseño o de la posibilidad de que determinados cambios estructurales resulten o no posibles en la historia filogenética. Es importante seguir las variaciones estructurales porque la selección natural no actúa como un arquitecto que redactase un plano para hacer un caballo y luego se pusiese en marcha desde cero para plasmar el diseño del modo más eficazmente posible. Más bien, la selección natural actúa casi a tientas, aprovechando los materiales disponibles para producir nuevas formas que funcionen en cada momento.


Implicaciones de la Teoría de la Evolución para la homosexualidad humana

Según Kirch y Rodean, las jerarquías de dominación resultan ser un importante elemento en los comportamientos proto-homosexuales de muchos primates. No obstante, estas jerarquías deberían ser únicamente contempladas como un único aspecto de un continuo más largo que empieza con la territorialidad y tácticas "de travestimiento" de engaño y acaba con la formación de alianzas y afectos. Se trata de cómo los animales acaban cooperando entre sí y de cómo nace el origen de la sociedad. No puedo ver por qué no iba a proseguir en la homosexualidad humana. Los humanos son, con seguridad, mucho más cooperativos que otros animales, y nuestra sociedad es mucho más compleja.


Aspectos universales

Tal y como se apuntó anteriormente, parecería que animales más complejos producen asociaciones más complejas con la homosexualidad a los repertorios ya existentes en las especies más sencillas, pero manteniendo también los que ya habían. Deberíamos, pues, hallar pruebas de estos repertorios más antiguos en los humanos. Esto resulta lógico desde la perspectiva de la evolución "a tientas" y su relación con la selección natural. Como han apuntado ya los neurocientíficos modernos (Damasio, 1994; Vicent, 1990; Le Doux, 1996), el cerebro humano está estructurado en capas. Las capas filogenéticamente internas son más conservadoras y varían menos de una especie a la siguiente, de conformidad con el gran principio de la selección natural: "Si no está estropeado, no lo arregles".


Diferencias individuales

Los "tacos" o "palabras gruesas" nos son de gran ayuda a la hora de comprender actitudes que pueden hallarse fuertemente enraizadas en todas las personas. Pero puede haber también diferencias importantes entre las personas. Por ejemplo, en los EE. UU., algunas de las características transexuales que distinguen a los varones predominantemente homosexuales de los varones predominantemente heterosexuales es que no son especialmente "femeninos", en el sentido más general del término. Simplemente son más bien no-agresivos.


Variación cultural

La perspectiva evolucionista puede también ayudarnos a comprender por qué en diferentes culturas se dan diferentes modos de estructurar la homosexualidad. Pero antes de nada hemos de reconocer que existen multitud de aspectos de variaciones transculturales de la homosexualidad, en cuanto a cómo las culturas definen las identidades sexuales, en cuanto a cuánta actividad se permite, en cuanto a las asociaciones de la homosexualidad con características deseadas o rechazadas, etc. Así que hay multitud de aspectos diferentes que precisan de explicación en lo que respecta a la variación transcultural. Una explicación válida para un aspecto de la homosexualidad (p. ej., actitudes sobre las actividades homosexuales, per se) puede no serlo para otros aspectos (p. ej., la formación de la identidad o las características psicológicas de los individuos.


Adaptación biológica, ajuste psicológico y moralidad

Las ideas que he venido exponiendo aquí llevan circulando muchos años, pero no han sido tenidas en cuenta, quizás porque resultaban políticamente inadecuadas. Creo que esta actitud deriva de una mala comprensión de las relaciones existentes entre la adaptación biológica, el ajuste psicológico y la moralidad. En resumen, parece que mucha gente parece haber confundido estos conceptos, que en realidad carecen de relación. Gadpaille (1980:354), por ejemplo, afirma que "la homosexulidad como modo preferente u obligatorio ha de ser por definición una perversión biológica" e implica que la homosexualidad preferente es patológica. En esta misma línea, el psicoanalista Arango (1989), al apuntar a la existencia de una estrecha relación entre jerarquías y homosexualidad, afirma que la homosexualidad no es "amor" sino "masoquismo". Pero seamos claros. La adaptación biológica no es lo mismo que la "adaptación psicológica" o "el ajuste psicológico". Al hablar aquí de adaptación biológica hablamos de transmisión de genes. Lo que se transmite son genes, que son adaptativos o no. Nunca se transmiten las personas, que siempre acaban muriéndose.


Bibliografía
 











































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